En una sesión formativa con el equipo de delegados territoriales de una organización, me di cuenta de que la formadora que me precedía estaba explicando parte de lo que yo tenía preparado.
Un poco nerviosa sí me puse, no voy a mentir.
Pero no me bloqueé. Y lo que hice a continuación me llevó a pensar en algo que va mucho más allá de la formación o de hablar en público: en qué es lo que permite improvisar en público sin bloquearse, sin sonar forzada, sin perder el hilo. Porque la respuesta, cuando la encontré, resultó ser más sencilla y más profunda de lo que esperaba.
Lo que hice y lo que no hice
Lo que no hice fue quedarme paralizada. Ni pensar «ya está, esto no va a funcionar.»
Lo que sí hice fue abrir mis diapositivas en silencio, mientras la escuchaba, e ir recomponiendo el orden sobre la marcha. Quité lo que ella ya había explicado, rescaté lo que todavía no se había tocado, y reorganicé la sesión para que tuviera sentido y aportara algo distinto.
Todo eso mientras ella hablaba. Sin pausa.
Después me pregunté: ¿por qué no me bloqueé? Y la respuesta fue bastante clara.
La respuesta que no esperaba
No me bloqueé porque conocía el tema. Porque sabía a quién me dirigía. Porque entendía qué necesitaba ese equipo y desde dónde venían.
Cuando tienes eso, improvisar en público no es un salto al vacío, es más bien recolocar las piezas de un puzzle que ya conoces bien. Sabes cuáles son esenciales, cuáles puedes soltar y cuáles conectan mejor con ese grupo en ese momento concreto.
No es magia. Es trabajo previo.
Esto no va solo de hablar en público
Y aquí es donde se pone interesante, porque esto que parece una reflexión sobre formación… en realidad es una reflexión sobre comunicación en general.
Lo mismo pasa cuando escribes. O cuando tienes una reunión difícil. O cuando presentas tu proyecto a alguien que no esperabas encontrarte. La improvisación que no suena forzada nace de lo mismo: de haber hecho el trabajo previo de saber quién eres, qué sabes y para quién lo dices.
El dominio del tema te da seguridad, sí. Pero solo es la mitad.
La otra mitad es el conocimiento de tu interlocutora: lo que necesita, lo que ya sabe, dónde está. Cuando tienes las dos cosas, leer la situación y ajustarte a ella deja de ser una hazaña. Es simplemente estar presente.
Comunicar desde tu propia voz
Eso es lo que yo llamo comunicar desde tu propia voz.
No desde un guión rígido que no puedes seguir o que te deja al descubierto cuando algo no sale según lo previsto. No desde una lista de puntos que hay que cubrir sí o sí sin tener en cuenta qué está pasando en la sala y cómo están reaccionando los asistentes. Sino desde una comprensión profunda de ti misma (de lo que sabes, de cómo lo dices, de qué es lo que tú y solo tú puedes aportar) y de la persona que tienes enfrente.
Cuando eso está, estar presente se convierte en algo que ocurre de forma natural, porque no estás pendiente de no olvidarte de nada: estás escuchando, leyendo la sala y expresándote.
La improvisación, entonces, deja de ser un riesgo, y se convierte en una forma más de conectar.
Puntos clave
- Improvisar sin bloquearse es el resultado de haber hecho un trabajo previo de autoconocimiento y comprensión del contexto.
- El dominio del tema da seguridad, pero no es suficiente: saber qué necesita la persona que tienes enfrente es igual de importante.
- Comunicar desde un lugar propio significa partir de una comprensión profunda de quién eres y de quién es la persona que escucha, no de un guión cerrado.
- La improvisación auténtica produce fluidez porque hay una brújula interna que orienta aunque cambien las condiciones.
- Este principio no aplica solo a hablar en público: funciona igual cuando escribes, cuando presentas, cuando tienes una conversación difícil.
Conclusión
Lo que aprendí en aquella sala ese día no era nuevo para mí, pero sentirlo lo hizo real de una manera diferente.
La comunicación que funciona, la que conecta, la que no se rompe cuando algo se tuerce, nace de saber desde dónde hablas. De haber hecho el trabajo de conocerte a ti misma lo suficiente como para poder soltarte cuando llega el momento.
Si algo de lo que has leído resuena contigo y si sientes que te falta esa brújula interna, o que estás demasiado pendiente del guión y poco presente en la conversación real, me encantaría escucharte. Puedes reservar una llamada gratuita de 20 minutos conmigo y lo vemos juntas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo improvisar en público sin ponerme nerviosa?
La clave no está en controlar los nervios, sino en tener una base sólida: conocer bien tu tema y saber a quién te diriges. Cuando tienes esas dos cosas, la improvisación deja de ser un salto al vacío y se convierte en recolocar piezas que ya conoces. Los nervios no desaparecen, pero dejan de bloquearte.
¿Por qué me bloqueo cuando algo no sale según lo previsto en una presentación?
Generalmente, porque estás siguiendo un guión al que te has aferrado demasiado. Cuando algo se tuerce, no tienes una brújula alternativa. Desarrollar esa brújula, que viene del autoconocimiento y del conocimiento de tu audiencia, es lo que permite adaptarte sin perder el hilo.
¿Qué significa comunicar desde tu propia voz?
Es comunicar desde una comprensión profunda de quién eres, qué sabes y qué puedes aportar, y de qué necesita la persona que tienes enfrente. No desde un guión rígido, sino desde una base interna que te orienta aunque las circunstancias cambien.
¿Sirven estos principios solo para hablar en público o también para escribir y para reuniones?
Sirven para cualquier tipo de comunicación. La improvisación auténtica, la que no suena forzada, nace siempre del mismo lugar: del trabajo previo de conocerte a ti y de conocer a quien tienes delante. Eso aplica igual cuando escribes una newsletter, cuando presentas un proyecto o cuando tienes una conversación difícil.
¿Se puede aprender a improvisar o es algo que se tiene o no se tiene?
Se aprende, absolutamente. No es un talento innato. Es el resultado de desarrollar dos capacidades concretas: el dominio de tu propio mensaje y el conocimiento de tu audiencia. Cuanto más trabajes esas dos cosas, más natural y fluida se vuelve la improvisación.
Glosario de términos clave
Singularidad Comunicativa: método de Ángels Antón que parte de la premisa de que antes de comunicar hacia fuera hay que saber quién eres, qué quieres decir y desde dónde. Es el eje de toda su práctica de mentoría.
Comunicar desde tupropia voz: forma de comunicación que no parte de un guión cerrado sino de una comprensión profunda de uno mismo y de la persona que se tiene enfrente. Permite adaptarse a las circunstancias sin perder coherencia ni autenticidad.
Voz Propia: nombre de la mentoría 1:1 de Ángels Antón, orientada a que cada persona encuentre y desarrolle su forma singular de comunicarse.
Improvisación auténtica: capacidad de ajustarse a situaciones imprevistas sin sonar forzada ni perder el hilo, que nace del trabajo previo de autoconocimiento y comprensión del contexto, no de un talento espontáneo.
Código de Identidad: primera fase del proceso de mentoría con Ángels Antón, en la que se trabaja el autoconocimiento comunicativo como base para todo lo demás.
